The Germs, GI (1978)
Con apenas un disco grabado, los Germs se convertirían en la legendaria banda que habrían de definir el punk rock y el hardcore punk de la costa oeste de los EEUU, a finales de los 70s.
Inspirados en los sonidos de David Bowie, las Runaways, los Sex Pistols y los Stooges, los Germs se convertirían en la banda pilar de la violenta y decadente escena punk en Los Angeles, unos cuantos años antes de la llegada de los X, los Black Flag, los Circle Jerks y los Redd Kross.
Joan Jett, la popular guitarrista de las Runaways, se encargaría de producir el disco debut de la banda en 1979. GI sería considerado por muchos como el primer disco de hardcore punk de larga duración y le tocaría a los Germs crear esa escena sumamente violenta que heredarían otras bandas un par de años más tarde.
Darby Crash, vocalista de la banda, inspirado en partes iguales por Sid Vicious, Iggy Pop y David Bowie, seria quien definiría la identidad auto destructiva de la banda, y de la escena. Crash sostendría peleas a golpes con parte de la audiencia en cada concierto, justificando su abuso del alcohol y las drogas antes de presentarse con el fin de reducir el dolor de los golpes que recibía cada noche.
La mayor parte de los temas de alta velocidad de GI serian compuestos por Crash y por su mejor amigo, el guitarrista Pat Smear, seguramente el mejor músico de la banda. La guitarra de Smear (muy cercana al futuro sonido grunge) se convertiría de forma casi inmediata en el arma mas letal de los Germs, capaz de crear poderosos, brutales e imaginativos acompañamientos que en parte darían a la banda su sonido característico.
Años más tarde, Smear publicaría un fabuloso disco solista bastante interesante, Smear se convertiría en segunda guitarra de Nirvana (no por casualidad) y después de los Foo Fighters, un dato curioso sería que en los Germs, Smear vería morir al líder de la banda, en Nirvana, más de una década después, vería lo mismo.
La producción de Jett sería muy criticada al momento de salir el disco. Algunos la señalarían como muy ligera, delgada y minimalista, pero seria precisamente eso, lo que se convertiría en unos años en parte fundamental del sonido hardcore punk.
Importante señalar también la sección rítmica de lujo que proporcionaría un fondo durísimo para las composiciones de Crash y Smear, que, en ocasiones abordarían temáticas de dimensiones Nietzscheanas y Bukowskianas, entre el hombre que todo lo puede hasta el límite, y entre el que quiere auto destruirse a toda costa. Parte de ésta filosofía sería precisamente la que llevaría a Crash a su fin apenas unos años más tarde.
What We Do Is Secret es un feroz golpe a toda velocidad, las guitarras ultra abrasivas de Smear mano a mano con la furiosa ejecución vocal de Crash en un círculo vicioso lleno de malevolencia,. Communist Eyes es otra pieza que resulta provocación pura y un intenso despliegue rítmico. Un golpe letal al rock aletargado de los 70s, una poderosa llamada a las armas y a la rebelión.
Land of Treason presenta trazos de melodía y un Crash incluso más amenazante que antes. La banda no pierde tiempo en encontrarse en el disco, llega a éste completamente formada y definida, de ahí, el enorme poder e influencia que tendría éste grupo de canciones y la personalidad de Crash y las guitarras de Smear.
Richie Daggers Crime sería una ventana a lo que el futuro de ésta banda pudo ser, con coqueteos mayores con la melodía y un trabajo de batería y bajo ejemplar, además de las alucinantes guitarras de Smear que mostraban que el hombre podía adquirir niveles asombrosos de ejecución.
Strange Notes ya apunta directamente a lo que Keith Morris y Greg Ginn estarían haciendo con los Black Flag unos meses más adelante. Lexicon Devil, la pieza más legendaria de la banda es imposible de ignorar, una joya que haría delicia de muchas generaciones adelante, entre ellas los Janes Addiction y los Melvins que no durarían en incluir éste tema en sus repertorios.
Manimal reduce la enfermiza velocidad de la banda. Aquí los Germs muestran algo más de control, y ésto les reditúa de forma impresionante, la banda consigue un sonido potente y denso que los hace sonar más aterradores que nunca, con un Crash en plan bestia a lo Iggy Pop en la época del Fun House.
Para Our Ways la banda despliega una ejecución más desarrollada, e incluso los gruñidos características de Crash se vuelven más comprensibles. Destaca la visión de la banda que parecía indicarnos que podía evolucionar a algo más accesible.
Piezas proféticas como We Must Bleed mostraban una estética sonora que anticipaba lo que grupos como los Die Kreuzen, los Husker Du, los Soundgarden y Nirvana explotarían más tarde.
Les Pretend y Dragon Lady no son precisamente trascendentales, pero continúan exhibiendo generosamente el estilo de Smear en la guitarra, que se convertiría en un sonido ampliamente imitado las siguientes dos décadas, uno inspirado por personajes como Brian James y Steve Jones, y transmitido a gente como Greg Ginn.
The Slave, casi al final, se encarga de cerrar el disco en plan devastador, mientras la última pieza, Shut Down, no es otra cosa que un innecesario y excesivo ejercicio que no consigue llegar a ningún sitio y sólo resta potencia a un disco asombroso. La influencia de los Germs, con un sólo disco, sería más más colosal.

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