Diamond Head, Lightning to the Nations (1980)
Por: Rolando J. Vivas
De no ser por el descomunal éxito de bandas cómo Metallica y Megadeth, los Diamond Head no serían otra cosa más que una oscura referencia sólo para conocedores en el mundo del heavy metal de los 70.
Su monumental disco, Lightning to the Nations, a pesar de su indudable calidad, en su mayoría es poco conocido por las masas leales al género, poco reverenciado a comparación de gigantes como los Def Leppard o los Iron Maiden. Es posible que en el 79, Diamond Head fueran la banda a la que todos hubieran apostado como la encargada de resucitar el género en los 80s.
Una cosa es cierta y no se puede negar. No dejes tu carrera musical en manos de tu madre. Eso hizo la banda a la que muchos señalaban como la sucesora de Black Sabbath y Led Zeppelin, y al final terminó en el más lamentable olvido.
De no ser por la enorme veneración de personajes como Lars Ulrich y Dave Mustaine, casi nadie hubiera tenido la oportunidad de escuchar a ésta gran banda. Lightning to the Nations es una joya enorme lista para ser descubierta por los verdaderos seguidores del género.
Desde los intrincados y dramáticos ritmos del tema que da nombre al disco. Un tema poseedor de increíbles riffs de guitarra, poderosas baterías y apasionadas vocales. El tema lo tenía todo para ser considerado un clásico de la época bastante sofisticado a comparación de los juveniles Leppard o de los aún muy punks Iron Maiden.
The Prince es extraordinario y avanza a toda velocidad, con unas guitarras imprescindibles. La banda lanza una bofetada poderosa al punk rock con igual energía, pero un mucho mayor talento instrumental. Vocales que pudieran recordar por momentos a un joven Robert Plant y guitarras que marcaban una distinguida evolución del sonido de Black Sabbath y después de los Judas Priest.
Si uno quisiera encontrar los verdaderos orígenes de Metallica, bastaría escuchar con atención Sucking My Love para hallar la inspiración de temas como Seek and Destroy, con esos riffs malévolos, en plan delincuente juvenil, que tanto me recordaban en momentos a los Stooges. Aunque la inspiración aquí podría ser una mezcla de los Zeppelin y los AC/DC.
Nadie podría estar verdaderamente preparado para algo como Am I Evil? Un tema épico más allá de nuestros más salvajes sueños. Un tema que bien podría ser la pieza central del disco, de no ser porque por lo menos 3 o 4 más más disputan ferozmente ese honor. Todo lo malévolos que pudieron ser los Black Sabbath y los Judas Priest, concentrado en casi 8 minutos.
Y si quedaba alguna duda, esta Sweet and Innocent, con unas afiladas guitarras que harían muy orgulloso al mismo Ritchie Blackmore. Its Electric es otra joya potente de inicio a fin. Un cierre poderoso, de no ser porque el disco aún no termina. Un tema extraordinario cuya obvia inspiración serían los más salvajes AC/DC con esos ritmos invencibles en las guitarras y baterías muy al estilo de los hermanos Young y compañía.
Mi pieza favorita del disco es la encargada precisamente de cerrar ésta auténtica joya del metal más pesado de la época, la asombrosa Helpless. La pieza más increíble que uno hubiese podido disfrutar a finales de los 80s, cuando el heavy metal se hallaba en la oscuridad y sólo la energía de los Diamond Head podían sacarlo de allí con ese riff tan fuera de éste mundo.
Posiblemente el mejor disco de la New Wave of British Heavy Metal, un disco adelantado por años a su época, tanto, que ese sonido apenas sería notado entonces por unos cuantos, pero se convertiría en un fenómeno mundial en menos de una década. Lightning to the Nations es un viaje obligado para los amantes del metal de los 70s, y básico para entender lo que vendría después.

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